¿Como se Tratan lo Cálculos Renales?
Las personas que tienen cálculos renales recurrentes deben considerar limitar el número de tomografías compurtarizadas para prevenir la exposición excesiva a la radiación. La radiografía de abdomen expone a la persona a muchas menos radiación que la TC, pero son muchos menos precisas en el diagnóstico de cálculos y solo pueden mostrar los cálculos de calcio. Cuando los médicos sospechan que la persona tiene un cálculo de calcio, la radiografía es una alternativa para confirmar su presencia o ver hasta dónde ha llegado el cálculo en su descenso por el uréter. La urografía excretora (anteriormente denominada urografía intravenosa o pielografía intravenosa) consta de una serie de radiografías tomadas después de una inyección intravenosa de un medio de contraste radiopaco. Esta prueba puede detectar cálculos y determinar con precisión el grado con el que están bloqueado las vías urinarias, pero se tarda mucho tiempo y conlleva el riesgo de exposición al medio de contrate (por ejemplo, una reacción alérgica o empeoramiento de la insuficiencia renal). La urografía excretora se utiliza muy poco si hay posibilidad de practicar una TC o una ecografía Suele realizarse un análisis de orina, que puede mostrar la presencia de sangre u pus en la orina tanto si se han manifestado síntomas como si no. Determinación del tipo de Cálculo Al establecer el diagnóstico de cálculos, los médicos prescriben la realización de las pruebas necesarias para determinar el topo de cálculo. Es conveniente que las personas afectadas recuperen los cálculos que expulsan. Pueden recuperarlos filtrando la orina a través de un papel o un tamiz. Los cálculos encontrados deben ser analizados. Según cuál sea el tipo de concentraciones de calcio, hormonas y otras sustancias que puedan aumentar el riesgo de formación de cálculos. Prevención En una persona que ha eliminado un cálculo de calcio por primera vez, la probabilidad de formación de otro es de aproximadamente el 15% dentro de 1 año, el 40% en 5 años y el 80% a los 10 años. Las medidas necesarias para prevenir la formación de nuevos cálculos varían según la composición de los ya existentes. Es recomendable beber grandes cantidades de líquidos (8 a 10 vasos de 300 ml al día) para prevenir todo tipo de cálculos. Otras medidas preventivas dependen en parte del tipo de cálculos. Tratamiento • Para calmar el dolor se utilizan antiinflamatorios no esteroideos u opiáceos, según sea necesario. • A veces, la eliminación de los cálculos . Los cálculos pequeños que no causan síntomas, bloqueo de las vías urinarias ni infección no suelen necesitar tratamientos y suelen eliminarse solos. Los cálculos mayores (de más de 5 mm) y los que están más cerca de los riñones son menos propensos a eliminarse solos. El dolor del cólico renal puede aliviarse con fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Si el dolor es intenso, a veces se precisan opiáceos. Para favorecer la circulación de los cálculos, suelen considerarse recomendable deber bastante líquido o adminístralo abundantemente por vía intravenosa, pero no está clara la utilidad del procedimiento. Los alfa-bloqueantes adrenérgicos (como la tamsulosina) pueden ayudar a eliminar el cálculo. Cuando el cálculo ya ha sido expulsado en la orina no se requiere ningún otro tratamiento posterior. A veces, cuando una ocstricción es grave, los médicos insertan temporalmente un tubo (stent o endoprótesis) en el uréter para sortear el cálculo obstructor. Los médicos insertan un instrumento de visualización telescópica (cistoscopio, un tipo de endoscopio) en la vejiga y pasan el stent o endoprótesis a través del cistoscopio y hacia el interior de la abertura del uréter. El stent se empuja hacia arriba más allá del cálculo que obstruye. El stent se deja en su lugar hasta que se puede eliminar el cálculo (por ejemplo, mediante cirugía). Como alternativa, los médicos pueden drenar el bloqueo mediante la inserción de un tubo de drenaje a través de la espalda hacia el interior de la cámara colectora del riñón (tubo de nefrostomía). Eliminación de cálculos A menudo se puede utilizar la litotricia por ondas de choque para romper un cálculo, con un diámetro de ½ pulgada (1 centímetro) o menos, en la pelvis renal o en la zona superior del uréter. En este procedimiento, las ondas de choque producidas por un generador de ondas de sonido se dirigen al organismo y rompen el cálculo. Los fragmentos del cálculo se eliminan después en la orina. Algunas veces, se extirpa el cálculo con unas pinzas especiales utilizando un endoscopio (una sonda de visualización) que se introduce a través de una pequeña incisión en la piel, o se rompe el cálculo en pequeños fragmentos se expulsan en la orina. A menudo, se utiliza un láser para romper el cálculo. Cuando se utiliza el láser, la técnica recibe el nombre de litotricia con láser de holmio.
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